Detenidas cuatro personas dos de ellas en Mojácar acusadas de realizar 200 estafas en Internet por valor de 45.000 euros

La Guardia Civil ha detenido a una banda a la que se imputa la comisión de más de 200 estafas a través de Internet durante una actuación que se ha saldado con la detención de cuatro personas vecinas de Fuenlabrada (Madrid) y Mojácar...

II Festival Manantial de Músicas Mojácar

Una fuente natural de música brotada este pasado fin de semana en Mojácar ha esparcido por todo el municipio filigranas de arte nacidas de las impresionantes gargantas de los cantaores, de las guitarras dóciles en manos maestras, de los bailes con volantes, de las fusiones entre lo ortodoxo y lo innovador.

Cultura Mojácar - Ernesto Pedalino, Hernando Urcullu, Mariano Ortega y Vidal Hurtado, exponen en Mojácar

Cuatro firmas, cuatro diferentes estilos creativos y una condición común: los cuatro viven en Carboneras o en sus cercanías. Los cuatro muestran sus obras hasta final de mes en la exposición organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento...

El PSOE de Mojácar advierte de que el presupuesto que el equipo de Gobierno ha llevado al Pleno es “insostenible”

El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Mojácar ha advertido de que el presupuesto municipal presentado por el equipo de Gobierno es “simplemente insostenible” y que la previsión de ingresos y gastos de “unos 12 millones de euros...

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martes, 26 de abril de 2011

El imaginario cúbico de Mojácar

Este pueblo, uno de los pueblos más encantadores de Andalucía, se alza tierra adentro, en torno a un cerro cónico, hermano de aquellos que forman la Sierra de la Cabrera. Sus casas blancas se escalonan una encima de la otra hasta formar un juego de geometría más propio de las enigmáticas pinturas de Escher que de los vecinos del Levante de Almería.


A lo largo y ancho de la costa andaluza, desde el litoral atlántico hasta el litoral mediterráneo, muchos pueblos buscaron la protección del interior ante las amenazas procedentes del mar. Mojácar es uno de ellos. Sus primeros habitantes decidieron construir su poblado entre las pendientes de un altivo cerro, a unos kilómetros de donde rompen las olas del Mediterráneo. Allí encontraron la seguridad que no hubieran hallado de establecer su población a orillas de la costa, frente a un turbulento mar violentado durante siglos por las amenazas piratas.
Los viajeros románticos, tan propensos a la adjetivación, dijeron de Mojácar que era un copo de nieve perdido en una árida montaña. El cerro de Mojácar es alto y cónico y en torno a él crecieron las casas de estructura cúbica, encaladas cada primavera, dejando entre ellas la anchura mínima para trazar las calles de serpenteante rumbo que derivan en pequeña plazoletas, íntimas, luminosas, entre escaleras, descansillos y ermitas de aliento barroco. Desde el mirador de la Plaza Nueva se advierte una vista impagable del Valle de las Pirámides.

Camino del castillo

Es un paisaje pardo y áspero, de contada vegetación, rodeado por colinas femeninas y a sus pies el cauce del río Aguas en cuyas orillas duermen los restos arqueológicos de la prehistórica Mojácar la Vieja. Las aguas del río derivan en una laguna, espacio natural protegido próximo al mar. La Plaza Nueva de Mojácar es un espacio transitado a todas horas, un lugar de encuentro y cita, una encrucijada de caminos que conduce a los barrios antiguos de Mojácar, herencia del urbanismo árabe.
El castillo ejerció de vigía y estuvo en activo hasta el siglo XVI, cuando la Casa de Alba nombró alcaide.
En la plaza abre sus puertas la ermita de la Virgen de los Dolores, que es dieciochesca y barroca, y se halla el camino que sube hasta el mirador del Castillo, la fortaleza desdibujada entre la trama urbana desde donde se advierten las vistas más bellas del pueblo y de sus alrededores. El castillo ejerció de vigía ante las incursiones enemigas y estuvo en activo hasta el siglo XVI, cuando la Casa de Alba nombró alcaide. Las calles que suben hasta la vieja alcazaba árabe están empedradas y las casas abren a puertas pequeñas y ventanas minúsculas, enrejadas y perfumadas por macetas con flores de vivos colores.
La iglesia de Santa María fue construida en la segunda mitad del siglo XVI, cuando Almería ya formaba parte de la Corona de Castilla. Sienta sus pilares sobre los restos de la mezquita principal. Sus fuertes muros de sillería delatan su pasado defensivo cuando el pueblo se defendía de los continuos ataques de los piratas berberiscos. En la plaza se halla la escultura en mármol blanco de la mojequera, símbolo del pueblo. La mujer luce el traje popular y en su cabeza el pañuelo árabe que sostiene con los dedos mientras sus manos portan el cántaro de agua que hasta no hace muchos años era costumbre llenar en la fuente mora, recuperada en el XIX.

La puerta de Almedina

A la vuelta de la iglesia de Santa María se halla la plaza del Parterre, la antigua necrópolis árabe, lugar de celebración de fiestas medievales, conciertos y representaciones teatrales. Las calles que derivan hasta la plaza sintetizan el tipismo de un municipio que apenas ha cambiado la fisonomía y la estética a lo largo de los siglos. La calle de Enmedio, de hecho, discurre paralela al trazado de la antigua muralla alta y desciende hasta la plaza del Ayuntamiento donde hay un árbol de generosa sombra, traído por mojaqueros desde América.
La 'Puerta de la Ciudad' conduce al Arrabal, la antigua judería, donde las calles se hacen más intrincadas.
Mojácar está salpicado de rincones encantadores. Sus calles estrechas acogen desde hace años una numerosa colonia de ciudadanos europeos y sus bajos abren a tiendas de cuidados productos, de artesanía local, de cerámica, telas y gastronomía tradicional. La puerta de Almedina, conocida popularmente como la puerta de la Ciudad, es uno de esos rincones que simbolizan el encanto de la localidad. Un arco de medio punto, fechado a mitad del siglo XVI, acoge en su clave el escudo de los Austrias que le fue otorgado a la villa por su lealtad durante la batalla de las Alpujarras.
La puerta conduce al Arrabal, la antigua judería, donde las calles se hacen más intrincadas y estrechas. Otros lugares de interés son la casa del Torreón, el antiguo aposento del cobro de los impuestos de puerta, convertida hoy en un delicioso hotelito, o la llamada fuente mora, donde residen las leyendas y se narran los cuentos y hechizos que han hecho de Mojácar uno de los pueblecitos más encantadores de Andalucía.

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